EN EL BAFICI 2014 (03): NO APTO PARA INCRÉDULOS
Por Roger Koza
20.000 días en la Tierra es la ya famosa película sobre el cantautor australiano Nick Cave, título que remite a su estancia en la Tierra. ¿Es un dios? Según el propio Cave ha dejado de ser de nuestra especie desde el inicio del siglo. Las decenas de fans esperaban la película como si se tratara de una hagiografía secular que un creyente no puede dejar pasar. El BAFICI fue su catedral por unas horas.
Hay algo de predicador en Cave, quien vive en Brighton, una ciudad marítima inglesa en la que el sol parece prohibido. La temperatura es una preocupación explícita en la película, y la relación entre el clima y el estado de ánimo no es un tema menor. El concepto que articula la película -y según Cave su propia obra- es el contrapunto, y en su declaración respecto a la dialéctica entre meteorología y psicología se explica su método y su búsqueda filosófica.
Iain Forsyth y Jane Pollard hacen lo imposible por inventar un contexto creativo para que el monólogo permanente de Cave (quien escribió el guión de la película junto con los directores) parezca otra cosa. En algunas escenas, Cave dialoga con su psicólogo, en otros momentos algunos actores muy famosos tienen apariciones fantasmales y conversan con la deidad mientras éste conduce su automóvil. Lo mejor del filme reside en sus momentos musicales; lo peor en el desprecio absoluto por el silencio. Un film musical no debe ser necesariamente ruidoso.
Para los creyentes, el filme sobre Cave fue una misa. Una minoría de ateos secretos buscaba consuelo en otro lado. El cine, para ellos, estaba en otra parte.
Roger Koza / Copyleft 2014
Me gusta mucho la música de Nick Cave, pero la película no me llegó a convencer del todo. Creo que el principal problema es que él sea el propio guionista, hay situaciones un tanto forzadas que incluye la película, un ejemplo es la escena en la que recuerda la muerte de su padre y ante esto hace una clara actuación queriendo denotar una aparente tristeza (me disgustó mucho esa secuencia).
La voz en off también me pareció un recurso poco feliz, ya que lo utiliza para dar una especie de sermón sobre la vida de un rockero (con sus aspectos buenos y sus aspectos malos). Con todo esto no quiero cuestionar la capacidad de escritura de Cave pero creo que no es sencillo para nadie escribir sobre su propia vida. Hay de todas maneras anécdotas muy inetresantes sobre recitales y dos o tres secuencias musicales en donde se logra apreciar la genialidad del australiano.
Con esto quiero decir que coincido en varias cosas que usted detalla Koza. Un saludo!
Saludos para usted Nicolás. RK
Roger: estoy de acuerdo con tu crítica. La fui a ver y me clavé. Mucho narcisismo y poco cine.